Si no existe un sistema de comunicación
interna depurado, con capacidad para recoger información de
todos los estratos de la organización, y en todos los sentidos,
y si no existe una estructura de difusión que garantice la
comunicación de las políticas, la filosofía,
la estrategia y los objetivos de la empresa de un modo riguroso, será
casi imposible garantizar la creación de sentido para los empleados.
Otra de las consecuencias que puede tener una débil política
de comunicación interna, es el refuerzo de los organismos de representación de los empleados,
ya que el espacio que no ocupa una información veraz y rigurosa
sobre objetivos y estrategia de la empresa, suele ser ocupado por intereses
políticos no acordes con los verdaderos intereses de los empleados,
independientemente del carácter inmovilista y garantizador
de derechos de las organizaciones no empresariales.
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