Toda organización pivota alrededor
de su activo más complejo y a la vez peor considerado: la persona.
La causa de esta degradación de las personas dentro de las organizaciones es debido al modelo de empresa industrial clásico o taylorista, que
en su tiempo estableció una determinada organización científica
del trabajo, y que actualmente, en gran medida debido
a los avances tecnológicos y sociales, no sirve para desarrollar
una cultura de trabajo adecuada para las personas en la mayoría de las empresas.
Nosotros creemos que si se desarrolla correctamente el personal empleado
las mejoras de los resultados se pueden incrementar en casi todas
las organizaciones de un 25 a un 40 por ciento.
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